viernes, 3 de noviembre de 2017

Enfermería, discurso y prescripción.


Esta entrada en el blog de A.E.A ha sido realizada por varios de sus miembros, de forma conjunta, haciendo uso del derecho a libertad de información y expresión que reconoce nuestra actual Constitución, los cuales ejercitamos para con nuestros asociados y seguidores,  esta vía telemática es nuestro canal habitual  de comunicación. Por supuesto, no hay ánimo ninguno de infringir el derecho al honor, la intimidad y la imagen de nadie, simplemente el deseo de informar y de realizar crítica activa.

La mesa (coja) de la profesión enfermera lo ha conseguido; de poco valen los intentos de cuatro indeseables insurrectos, intentando manchar la inmaculada imagen del gran pope, filtrando las investigaciones de la fiscalía por presuntos delitos de malversación, estafa, cohecho, apropiación indebida, fraude fiscal y falsedad en documento mercantil. Una joya. Si no lo ha leído usted todavía, no se lo puede perder aquí.



Hoy es un día de gran fiesta y regocijo profesional para todas las Enfermeras (ironía modo ON).
Sirva de ejemplo el tremendo alarde telecomunicativo y audiovisual desplegado por el recientemente (dedo mediante) elegido Excelentísimo Presidente del CGE.


Si todavía no has sentido lo que se siente, siéntelo aquí.


 
Al fin ministerio y la profesión médica han optado por la cordura, y se han avenido a asumir las razones que esgrimen los grandes conseguidores, al fin se ha modificado el RD de prescripción enfermera. Al fin. (Bueno de momento es un borrador...)

Borrador que, dicho sea de paso, ya hay voces que hablan de impugnar antes de que nos la vuelvan a querer colar doblada. Léalo aquí.




Nos hemos cansado de esgrimir y repetir que el problema de la prescripción no es tal, en todo caso podemos hablar de un problema en la ley del medicamento, y en la LOPS.
Una ley, la primera, que al menos en el título (Título 7 capítulo I) que nos ocupa, está en si misma obsoleta y no cumple con los objetivos para los que fue creada:

...dotar a la sociedad española de un instrumento institucional que le permitiera esperar confiadamente que los problemas relativos a los medicamentos fueran abordados por cuantos agentes sociales se vieran involucrados en su manejo...(1)


El artículo 77 es, en si mismo, un auténtico despropósito, porque está fuera de cualquier realidad asistencial, pública, privada, hospitalaria o comunitaria a la que nos podamos acercar, y esto es así por el propio espíritu de la ley que viene marcado en su preámbulo....


" ...El médico es una figura central en las estrategias de impulso de la calidad en la prestación farmacéutica dado el papel que se le atribuye en el cuidado de la salud del paciente y, por tanto, en la prevención y el diagnóstico de la enfermedad, así como en la prescripción, en su caso, de tratamiento con medicamentos..." (1)

Aquí se encuentra la clave de todo este capítulo, el centro no es el paciente.
En la recuperación de la salud o su seguridad, el centro es el médico, por eso luego chirría todo lo demás, por eso todo se complica, porque el centro es el médico (Y ojo no es por ser médico, es por que no es el paciente o el proceso).



De lo de entrar en el cuidado de la salud del paciente, ya tal...




La redacción del artículo es farragosa, un despropósito, y claro se hace necesario un parche, porque todo está centrado en los profesionales, no en el uso en sí de los medicamentos. Porque... ¿qué es usar medicamentos? ¿No sería más lógico hablar de las diferentes fases del proceso de uso de los medicamentos? (2).

¿No sería más sencillo y ojo, seguro, limitar la prescripción de los medicamentos y productos sanitarios a aquellos profesionales que tienen competencia para su prescripción? ¿No sería más fácil y razonable establecer medicamentos o tratamientos que solo determinados especialistas deberían gestionar?


Pero bueno, ya hemos hablado mucho sobre este tema, en este blog ya hemos tocado este desatino en numerosas ocasiones con la etiqueta #prescripciónenfermera.

Como decíamos al principio, estos grandes negociadores que lideran desde hace años y con tanto éxito a la Enfermería española, han conseguido lo que parecía imposible, han superado todas las expectativas, solucionado todos los problemas, y han puesto a la Enfermería española en el lugar donde siempre la quisieron tener... en el mismo que estaba...

Como en el día de la marmota, despertamos nuevamente con el mismo sonido y ante la misma triste realidad profesional.




El anterior decreto, una auténtica chapuza derivada de una torpeza mayúscula en las negociaciones que buscaban, en el caso de los agentes "representantes" de la profesión enfermera, tan solo sacar tajada a través de la formación de los futuros prescriptores (Que en tan alta estima tienen), dejaba si cabe más problemas sobre la mesa de los que venía a solucionar... (Recomendamos leer este texto de J. Hernández que resume muy bien los avatares, la trastienda y el resultado...)

Porque si bien dejó al aire las intenciones de los grandes popes de la enfermería...



En el fragor de esa batalla de poder médicos/enfermeras, en el puñetazo sobre la mesa para dejar claro que quien manda son los médicos y las enfermeras tragan, lo último en lo que se pensó fue en los ciudadanos y sus necesidades como pacientes, ni siquiera en el sistema sanitario. Así los problemas que supuestamente venía a resolver el decreto no se solucionaban, es más, se creaban algunos nuevos como la gestión de los protocolos que las enfermeras deberíamos usar para prescribir...( art. 3.2 y 6)

El nuevo decreto solo cambia pequeños detalles respecto al infame decreto anterior (Este blog lo analiza y este también), esta vez sí se recoge la necesidad de que las enfermeras sean acreditadas con la colaboración del CGE; no se contempla la formación complementaria, salvo para ATS sin convalidación, y mejora todo el batiburrillo de los protocolos que fundamentalmente les estaba trayendo quebraderos de cabeza a los gestores del sistema.

Y ojo! Se abre un nuevo dilema, el decreto va más allá de leyes y normativas, ya prevé la dicotomía enfermera generalista vs enfermera especialista. Una aparición, que nos hace pensar... ¿Quizás el sistema tenga ya pensada una estrategia para gestionar este tema? Na, seguro que no, seguro que nadie en el sistema se ha parado a pensar en estas cosas. (Pero eso es harina para otro post)

Y todo este dispendio de decreto ad hoc, por el simple hecho de ser Enfermeras. Menos mal que se acuerdan de nosotros, gracias a Máximo y Aznar, porque otras profesiones sanitarias no tienen su propio decreto de prescripción, recetan como quieren y lo que quieren, lo mismo médicos, odontólogos o podólogos disponen de un arsenal de principios activos que utilizar para lo que sea y como sea, solo necesitan su formación y su propia deontología profesional, cosas de las que claro, las enfermeras carecen y por lo que deben ser tuteladas por los Señores Doctores



Bajo nuestro punto de vista con este decreto podrían "prescribir" (Bueno, prescribir...) no solo las enfermeras sino cualquier cristiano con ganas de ayudar que pase por un centro sanitario. Mientras tanto el proceso de uso de los medicamentos y productos sanitarios, el control de calidad de los procedimientos, el análsis de seguridad, de los efectos adversos,... quedará sin regular ni controlar, pero eso sí, que quede claro que las enfermeras no puedan prescribir. Del abuso de antibióticos, de los errores de prescripción, de los efectos adversos ya nos encargamos con cartelitos y campañas de concienciación, no vaya a ser...

Y esto nos lo presenta Máximo como su gran logro de despedida, su mayor éxito, el regalo que le deja a su amada profesión: la enfermeroginia perpetua. Más le vale que lo de fiscalía quede en nada...






















Referencias:
(1) Ley 29/2006  de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios.
(2) ISMP Instituto para el uso seguro del medicamento Documento sobre errores de medicación.