viernes, 9 de junio de 2017

Allí NO estaré


Vaya por delante que me confieso melómano perdido. De esos con miles y miles de discos cuidadosamente ordenados por las más diversas categorías. Eso no me acredita como crítico musical, ni lo pretendo, sobre todo porque escucho cualquier género o estilo y al final sólo distingo dos tipos de música: la buena y la mala.
Por desgracia, de esto último trata esta entrada: del esperpento en forma de aportación musical a la Enfermería Mundial que tuvo lugar en el inefable Congreso CIE de Barcelona. Nos referimos al estreno en "primicia planetaria" del autodenominado "el nuevo himno de la enfermería".

El título, "Allí estaré", ya es toda una oda a la ubicuidad. Algunos malpensados creen ver en ello una referencia a Máximo, que ya se sabe que está en todas partes, lo mismo haciendo monólogos en Iberoamérica que recorriendo España con "el del SATSE".
Sin embargo yo opino que, al igual que la letra, es un ejemplo de vacuidad. "Allí estaré" sirve lo mismo para un roto que para un descosido, como el ideal de la Enfermería para tantos y tantos directivos: enfermeras como sujetos intercambiables que hoy están trabajando en la planta de urología, mañana las mandan a neonatos y al otro con un contrato de horas a cubrir primaria o salud mental. Aquello de la solidaridad mecánica, el lumpenproletariado y todas esas cosas que a nuestros representantes les importan lo mismo que el parte meteorológico de Kazajistán.

Musicalmente es un ladrillo con una melodía más rancia que el aroma a Varón Dandy. La producción tampoco se salva, con una orquestación que recuerda los peores momentos de la OTI o Eurovisión.
Si el modelo eran los clásicos de Disney, el resultado no podía ser más alejado del buen gusto.
Y la letra, la letra se descalifica por sí misma. Un reguero de tópicos a cual más cursi y forzado. Aplica más la letra a la visión "monjil" de la profesión (disculpenme las religiosas, incluso las profesionales enfermeras por esta licencia), a una carta de una Madre a sus hijos, o la imagen de las enfermeras como angelitos abnegados que dan la vida por los demás. Una imagen que descarta lo profesional y se centra "solo" en lo vocacional, que nos presenta como aprendices abnegados que estudian mucho para "cuidar" y dar la mano... ¿Era todo esto necesario?
Sin embargo más allá de las ínfulas del "cerebro" del proyecto, el señor Lapetra (licenciado en Derecho y "enfermero por ósmosis"), el resto de personas que han colaborado en esta frivolidad no son precisamente amateurs sino todo lo contrario. Veamos quién es quién en este desastre sonoro:

Autor: Íñigo Lapetra. 
"Lleva “catorce años trabajando para la enfermería” desde el Departamento de Comunicación del Consejo General y después de todo este tiempo se siente “casi como si fuera parte de esta profesión”. Tras un mes y medio trabajando en el himno decidió presentarlo a la organización colegial y lo tituló “Allí Estaré” porque es la mejor definición “de la realidad de la enfermería”, explica a diarioenfermero.es. Con la letra, en la que se habla de todo lo que la enfermería contribuye a la sociedad, el autor de la canción ha querido “reflejar todo aquello que las enfermeras me han contado siempre de su trabajo. Cada palabra está medida al milímetro y tiene un significado muy especial”, confiesa."

Es una lástima que no se tomara otro mes y medio para perfeccionar la melodía, la letra o lo que fuera, incluso para arrepentirse.

Pero es que por si esto no fuera poco, la cosa aún empeora al justificar esta calamidad:
"Un himno que ha sido escrito por Íñigo Lapetra, director de Comunicación del Consejo General de Enfermería, que explica que cuando vio que “ninguna de las propuestas de himno habían colmado las expectativas de la Organización Colegial ni de las enfermeras implicadas en el proyecto” sintió “la responsabilidad de intentarlo”.
¿Propuestas?, ¿Expectativas de la Organización colegial? ¿Había jurado? ¿A quienes se refieren con Organización Colegial? ¿Alguien conocía el Proyecto? ¿Se podía participar? ¿Había dinero de por medio?

Para escribirlo contó con la ayuda de Carlos Fernández Prida y Nacho Palomares, dos músicos profesionales y amigos personales suyos, que claro, le han dado un punto "profesional"

Carlos Fernández Prida. Coautor.
Ojo porque este no es manco. Hablamos de un reconocido compositor que ha trabajado para artistas consagrados y que ha tenido varios éxitos tanto en grupo como en solitario, sobre todo en los años 70:
Saltó a la fama con Voces Amigas, donde casi logran representar a España en Eurovisión, aunque  les ganó la partida Julio Iglesias con Gwendolyne. Luego hizo carrera como Carlos Antón, aunque a partir de los 80 se dedicó a la docencia y otras labores.

Nacho palomares. Se desconoce su aportación.
Su labor musical no es tan notoria como la de Carlos Prida pero sí más reciente, primero en Yo la vi primero (mediados de los 80 y 90) que luego mudan a Ecuánimes donde me parece que sigue creando temas. 

Javier López de Guereña. Arreglos y orquestación. 
Otro reputado profesional, con una dilatada y variada producción tanto para cine, danza o televisión.
Pero sobre todo, para mí inolvidables sus contribuciones musicales a las creaciones de Faemino y Cansado:

Ahora bien, la pregunta(s), más allá del desacierto con el producto presentado (ya sabemos que en cuestión musical cada uno tiene su gusto) es o son: 

¿Era realmente necesario un nuevo Himno de la Enfermería?
¿Cuánto dinero ha costado registrarlo?  
¿Cuánto se pagó a los colaboradores por su contribución a este pasaje musical? 
Pero sobre todo:  ¿Qué beneficios reporta? y ¿A quién?


Por si alguno quiere opinar con fundamento, Pulse aquí para escuchar el Nuevo Himno de la Enfermería

PS: Como todo el mundo sabe, Allí estaré, jamás podrá ser reemplazada por otra canción que no sea la de los Jackson 5.
Pulse y disfrute Aquí  la versión de 1971 a cargo de Los Kings con  Belkys Cedeño a la cabeza, al igual que Lapetra con una licenciatura en Derecho, pero con mayor talento musical.